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Eficacia de las intervenciones de enfermería en el control del dolor oncológico avanzado: una revisión sistemática
Effectiveness of nursing interventions in the control of advanced oncological pain: a systematic review
https://doi.org/10.47606/ACVEN/MV0330
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Roswel Alexandra
Lombeida-Lincango1*
Martha Aida
Parra-Aguirre1
Recibido: 18/02/2026 Aceptado: 29/04/2026 |
Introducción:
El dolor oncológico avanzado es un problema frecuente que disminuye la calidad
de vida de las personas afectadas, requiriendo un abordaje integral de
intervenciones de enfermería. Objetivo: Analizar la evidencia científica
disponible sobre la eficacia de las intervenciones de enfermería en el control
del dolor oncológico avanzado. Materiales y Métodos: Revisión
sistemática de la literatura de acuerdo con las recomendaciones PRISMA.
Protocolo registrado en PROSPERO bajo el número CRD420261372331. Las bases de
datos consultadas fueron: Scopus, PubMed, Web of Science, SciELO y Redalyc; se
tomaron en cuenta los estudios publicados entre 2022 y 2025, en inglés y
español. Se obtuvieron 22 estudios que evaluaban intervenciones de enfermería
en personas adultas con cáncer avanzado. La calidad de los estudios
seleccionados fue evaluada de acuerdo con el modelo Johns Hopkins Nursing
EvidenceBased Practice. Resultados: Las intervenciones de enfermería
fueron efectivas en la disminución de la intensidad del dolor, la mejora de la
calidad de vida y para potenciar la adherencia a la terapéutica. Se
evidenciaron intervenciones farmacológicas, no farmacológicas, educativas y
organizacionales, destacando el impacto positivo de los cuidados paliativos
integrados, las distintas terapias mente-cuerpo y la utilización de guías de
buenas prácticas. También se encontraron barreras de acceso a los opioides,
formación del personal sanitario y socioculturales. Conclusiones: Las
intervenciones de enfermería tienen un impacto multidimensional y relevante en
el control del dolor oncológico avanzado. Sin embargo, la heterogeneidad
existente en la evidencia científica sugiere la necesidad de fomentar la
investigación a través de estudios que optimicen la práctica clínica basada en
la evidencia.
Palabras clave: Dolor oncológico; intervenciones de enfermería; cuidados paliativos; manejo del dolor; calidad de vida.
1.
Universidad Indoamérica,
Quito, Ecuador.
* Autor de correspondencia: roswellombeida2014@gmail.com
Introduction: Advanced cancer pain is a common problem that reduces the quality of life of those affected, requiring a comprehensive approach to nursing interventions. Objective: To analyze the available scientific evidence on the effectiveness of nursing interventions in the management of advanced cancer pain. Materials and Methods: A systematic literature review conducted in accordance with the PRISMA guidelines. Protocol registered in PROSPERO under number CRD420261372331. The databases consulted were: Scopus, PubMed, Web of Science, SciELO, and Redalyc; studies published between 2022 and 2025, in English and Spanish, were considered. A total of 22 studies were identified that evaluated nursing interventions in adults with advanced cancer. The quality of the selected studies was assessed according to the Johns Hopkins Nursing Evidence-Based Practice model. Results: Nursing interventions were effective in reducing pain intensity, improving quality of life, and enhancing adherence to treatment. Pharmacological, non-pharmacological, educational, and organizational interventions were identified, highlighting the positive impact of integrated palliative care, various mind-body therapies, and the use of best practice guidelines. Barriers to access to opioids, healthcare staff training, and sociocultural factors were also identified. Conclusions: Nursing interventions have a significant, multidimensional impact on the management of advanced cancer pain. However, the heterogeneity of the scientific evidence suggests a need to promote research through studies that optimize evidencebased clinical practice.
Keywords: Cancer pain; nursing interventions; palliative care; pain management; quality of life.
El tratamiento del dolor en el paciente oncológico avanzado se ha convertido en uno de los problemas más difíciles que enfrenta el personal sanitario, sobre todo si se refiere a pacientes con enfermedad terminal, ya que la prevalencia e intensidad del dolor afectan la calidad de vida y el bienestar psicológico del paciente. La evidencia científica demuestra que entre el 60% y el 80% de las personas con cáncer en etapa avanzada experimentan dolor de intensidad moderada a grave, el cual tiende a intensificarse conforme progresa la patología (1). El dolor no solo afecta la funcionalidad física de los pacientes, sino que también se asocia a ansiedad, depresión, insomnio y sufrimiento emocional, lo que lo convierte en una experiencia compleja que exige un abordaje integral. En consecuencia, la evolución de las intervenciones para el control del dolor oncológico ha pasado de ser un tratamiento farmacológico a ser un tratamiento en el que conviven una serie de intervenciones farmacológicas y no farmacológicas en un modelo multidimensional (2).
La Organización Mundial de la Salud, ha subrayado la relevancia de adoptar estrategias en lo que respecta al dolor persistente, dándole importancia a las intervenciones centradas en la persona (3). Esto ha fortalecido la enfermería, pasando a ser el eje de la valoración, la intervención y el control del dolor en los pacientes con cáncer en etapa avanzada (4). Desde su enfoque centrado en la persona, la enfermería permite la realización de intervenciones integrales que no se limitan a administrar analgésicos, sino que incluyen, entre otras, la educación terapéutica, la comunicación, el acompañamiento emocional, las técnicas de relajación, la musicoterapia y la intervención familiar (5). Estas intervenciones han demostrado ser eficaces para disminuir la intensidad del dolor y mejorar el bienestar integral del paciente. Las mismas se basan en entender el dolor como un fenómeno subjetivo determinado por diferentes aspectos culturales, emocionales y sociales, lo que conlleva una atención personalizada y culturalmente competente (6). Sin embargo, los recientes avances en el conocimiento del dolor y en la disponibilidad de diferentes estrategias terapéuticas posicionan al dolor oncológico, como un dolor con frecuencia desatendido en una proporción importante de pacientes, sobre todo en países de ingresos medios y bajos (7,8). Las principales barreras identificadas son: la escasa disponibilidad de los opioides, el miedo a la adicción a los opioides, la insuficiente formación del personal sanitario sobre el manejo del dolor y las creencias culturales o religiosas que impiden la expresión del sufrimiento (7). Ante esta situación, la enfermería tiene un papel clave en la detección precoz del dolor, en la evaluación exhaustiva a través de escalas validadas y en la aplicación de intervenciones con base científica (8).
Estudios recientes han demostrado que las intervenciones enfermeras no farmacológicas son efectivas para reducir la percepción del dolor y para disminuir síntomas concomitantes como la ansiedad, el estrés y la depresión (5,6). Concretamente, técnicas de intervención como la terapia cognitivo-conductual breve, técnicas de distracción, relajación guiada o bien soporte emocional estructurado han demostrado cambios clínicamente significativos en pacientes con cáncer avanzado (9). La educación dirigida a pacientes y familiares mejora la comprensión del dolor oncológico, corrige creencias erróneas sobre el uso de opioides y disminuye barreras como el miedo a la dependencia o a los efectos adversos, favoreciendo así la adherencia al tratamiento (10).
Teóricamente, el tratamiento del dolor oncológico en el contexto de la enfermería se apoya en modelos como la teoría del cuidado humanizado o la teoría de las relaciones interpersonales, de la autora Hildegard Peplau, que subrayan la importancia de la comunicación terapéutica, la empatía y la construcción de una relación de confianza entre enfermera y paciente (11). De este modo, el dolor puede entenderse como un fenómeno no fisiológico, sino como una experiencia subjetiva que requiere intervenciones centradas en la persona, respetuosas con su dignidad y orientadas a mejorar su calidad de vida (12). En cuanto a los cuidados paliativos la integración temprana de las intervenciones especializadas ha demostrado que mejora la calidad de vida, refuerza las estrategias de afrontamiento y favorece un acompañamiento más integral en los pacientes con cáncer avanzados (13).
Sin embargo, la heterogeneidad de las intervenciones, de los contextos clínicos o la variabilidad en los diseños metodológicos de los estudios dificulta la obtención de evidencias que favorezcan una mejor comprensión sobre la eficacia de las intervenciones de enfermería para el tratamiento del dolor oncológico avanzado. Por ello, resulta necesario sistematizar la evidencia científica disponible a través de una revisión sistemática que aporte información acerca de las intervenciones más eficaces (14). Este tipo de estudios contribuye a orientar la práctica clínica basada en la evidencia en el manejo del dolor oncológico.
En este marco, se plantea la siguiente pregunta de investigación: ¿Son eficaces las intervenciones de enfermería para el manejo del dolor oncológico en pacientes con cáncer avanzado? El objetivo de la presente revisión sistemática es analizar la evidencia científica disponible respecto a la eficacia de las intervenciones de enfermería en el control del dolor oncológico avanzado. La finalidad es determinar aquellas prácticas que han logrado una mayor eficacia y de esta forma contribuir a la práctica de la clínica basada en la evidencia, favoreciendo la implementación de cuidados holísticos, humanizados y centrados en el paciente, que le permitan así mejorar su calidad de vida en etapas avanzadas de la enfermedad.
Para el desarrollo de esta investigación se llevó a cabo una revisión sistemática de la literatura científica, bajo las recomendaciones de la Declaración PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses) con el fin de asegurar transparencia, reproducibilidad y rigor metodológico en todas las fases del proceso. El protocolo de la revisión fue registrado previamente en el Registro Internacional Prospectivo de Revisiones Sistemáticas (PROSPERO) bajo el número CRD420261372331.
La pregunta para la revisión se formuló en el formato PICO con tres de sus elementos: P: pacientes con cáncer avanzado; I: intervenciones de enfermería; O: eficacia en el control del dolor oncológico.
Las bases de datos consultadas fueron Scopus, PubMed, Web of Science, SciELO y Redalyc, a las que se añadieron las consultas realizadas en Google Scholar para aumentar el alcance de la búsqueda. El acceso a Web of Science se realizó mediante suscripción institucional y recursos académicos disponibles, garantizando la recuperación de literatura científica relevante para el estudio. La búsqueda abarcó desde enero de 2022 hasta diciembre de 2025, dado que se buscaba evidencia científica reciente y relevante para el control del dolor oncológico.
La estrategia de búsqueda se diseñó combinando descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS/MeSH) en idioma español e inglés y operadores booleanos (AND, OR). Estas fueron adaptadas en función de las características de indexación de cada base de datos. Los filtros aplicados incluyeron periodo de publicación comprendido entre 2022 y 2025, la disponibilidad de texto completo y la inclusión de artículos en idioma español e inglés. En total, se identificaron 933 registros potenciales. La Tabla 1 muestra la estrategia de búsqueda utiliza y el número de artículos identificados.
Tabla 1.
DeCS/MeSH – Estrategias de búsqueda adaptada a cada base de datos
|
Nº |
Estrategia de búsqueda adaptada |
Base de datos |
Artículos identificados |
|
1 |
Cancer pain AND Nursing interventions AND Pain management OR Palliative care AND Nursing |
PubMed |
42 |
|
2 |
Cancer pain OR Oncologic pain AND Nursing OR Nursing care AND Nursing interventions OR Nursing strategies AND Pain management |
Scopus |
598 |
|
3 |
Cancer pain management AND Oncology nursing AND Palliative care |
Web of Science |
110 |
|
4 |
Dolor oncológico AND Enfermería AND Cuidados paliativos OR Manejo del dolor |
SciELO |
95 |
|
5 |
Cancer pain OR Dolor oncológico AND Nursing care AND Palliative care |
Redalyc |
88 |
Fuente: Elaboración propia
Todos los registros se exportaron al gestor bibliográfico Mendeley a fin de ser organizados y eliminar los duplicados existentes. Para garantizar que los estudios seleccionados para la investigación cumpliesen con los requisitos de pertinencia, se definieron los siguientes criterios de inclusión y exclusión:
Criterios de inclusión:
- Estudios primarios de carácter cuantitativo, cualitativo o mixto y revisiones sistemáticas.
- Artículos publicados en español o inglés.
- Período de publicación 2022-2025.
- Estudios que incluyan la evaluación de intervenciones de enfermería en el control del dolor.
Criterios de exclusión:
- Artículos no revisados por pares (editoriales, cartas al editor, abstracts de congresos).
- Artículos que no hagan referencia a intervenciones de enfermería o al control del dolor.
La selección de estudios se realizó de forma manual, sin el uso de herramientas automatizadas de cribado. La evaluación de los estudios se llevó a cabo en dos fases:
I. Cribado de títulos y resúmenes: Dos revisores independientes evaluaron los registros identificados, excluyendo los que no cumplían con los criterios de inclusión
II. Evaluación a texto completo: Los artículos seleccionados fueron leídos en su totalidad para comprobar su elegibilidad.
Las discrepancias fueron resueltas por consenso, y en caso de ser necesario, un tercer revisor participó en el proceso. Finalmente fueron incluidos un total de 22 estudios en la revisión sistemática. La extracción de los datos se realizó en una matriz Excel que incluía autor y año, país, tipo de estudio, población, tamaño de la muestra, tipo de intervención de enfermería, principales resultados relacionados con el control del dolor y limitaciones referidas. La extracción de datos fue llevada a cabo de forma independiente por dos revisores que posteriormente la contrastaron, con la finalidad de asegurar la coherencia de la información.
Para la evaluación de la calidad metodológica de los estudios incluidos, se utilizó el modelo JHNEBP (Johns Hopkins Nursing Evidence-Based Practice). Debido a la heterogeneidad metodológica de los estudios incluidos (diseños, intervenciones y medidas de resultado), no fue posible realizar un metaanálisis, por lo que se optó por realizar una síntesis narrativa estructurada por tipos de intervenciones de enfermería y su efecto en el control del dolor oncológico. Se respetaron los principios de integridad científica, citando correctamente las fuentes originales.
La búsqueda inicial identificó 933 registros. Después de la eliminación de 213 duplicados, se cribaron 720 títulos y resúmenes, de los cuales se excluyeron 645 por no cumplir los criterios de inclusión. Se evaluaron 75 artículos a texto completo, y 53 fueron descartados por: no centrarse en dolor oncológico avanzado (n=18), no incluir intervenciones de enfermería (n=15), no reportar resultados relacionados con el control del dolor (n=12) o presentar baja calidad metodológica (n=8). Finalmente, se incluyeron 22 estudios en la revisión sistemática, tal como se muestra en el diagrama PRISMA (Figura 1). Adicionalmente, se consideraron documentos normativos y metodológicos para contextualizar los hallazgos, los cuales no fueron incluidos en el análisis de resultados.
Figura 1.
Diagrama de flujo del proceso de selección de estudios
Fuente: Elaboración propia basado en la declaración PRISMA
Los trabajos que forman parte de esta revisión se llevaron a cabo en diferentes contextos geográficos, principalmente en América Latina (n=4), Asia (n=5) y Europa (n=2), además de un número considerable de estudios de carácter internacional (n=11). En lo que respecta a los diseños metodológicos, predominaron las revisiones sistemáticas y estudios de síntesis de la evidencia (n=11), seguidos por estudios observacionales (n=5), ensayos clínicos aleatorizados (n=3) y un menor número de estudios cuasiexperimentales (n=1). Adicionalmente, se incluyeron una guía clínica (n=1) y un protocolo de revisión sistemática (n=1), los cuales no se clasifican dentro de los diseños empíricos tradicionales. Además, algunos estudios abordaron aspectos contextuales y conceptuales del manejo del dolor, como la identificación de barreras, la prevalencia del dolor y los modelos teóricos de atención (1,6,7). Uno de los estudios incluidos correspondió a un protocolo de revisión sistemática, por lo que no aportó resultados directos, aunque fue considerado por su relevancia temática (9).
Según el modelo JHNEBP, predominó el nivel de evidencia III con un 63,6% (14/22), correspondiente a estudios observacionales y revisiones, seguido del nivel II con un 22,7% (5/22) y, en menor proporción, estudios de nivel I con un 13,6% (3/22).
En relación con la calidad metodológica, se observó un predominio de estudios clasificados como B (54,5%; 12/22), seguidos de aquellos de alta calidad A (31,8%; 7/22) y un menor porcentaje de estudios de calidad baja C (13,6%; 3/22), lo que evidencia un nivel moderado de solidez científica en la literatura analizada. La tabla 2 resume los datos de los estudios seleccionados ordenados según el año de publicación.
Tabla 2.
Características, intervenciones y resultados de los estudios incluidos en la revisión sistemática.
Autor País Tipo
de Población Tamaño Intervención Resultados Limitaciones
Año estudio muestra de enfermería principales
|
Cañar et al., 2025 (5) |
|
sistemática oncológicos estudios |
humanizado de atención |
|
|
||||||||
|
Wu et al., 2025 (10) |
China |
Estudio Pacientes con n=1,233 transversal cáncer |
Intervención Mejora en educativa sobre adherencia opioides terapéutica y percepción del dolor |
Diseño transversal |
|
||||||||
|
Alcañiz- Mesas et |
España |
Cuasiexperime Pacientes n=189 ntal hospitalizado s |
Implementació Mejora en n de guías valoración del clínicas |
No aleatorizado |
|
||||||||
|
Autor Año |
País |
Tipo de Población estudio |
Tamaño muestra |
Intervención Resultados Limitaciones de enfermería principales |
||||||||
|
al., 2024 (20) |
|
|
|
dolor (93,7%) y planes de cuidados |
||||||||
|
Daud et al., 2024 (2) |
Internac. |
Revisión Pacientes con narrativa cáncer |
NR |
Manejo integra del dolor |
l Necesidad de No sistemático enfoque multidimensional |
|||||||
|
Groning er et al., 2024 (19) |
EE.UU. |
Ensayo clínico Pacientes aleatorizado hospitalizado s |
n=128 |
Realidad virtual |
Disminución Seguimiento significativa del corto dolor |
|||||||
|
Kang et al., 2024 (13) |
Corea del Sur |
Ensayo clínico aleatorizado |
Pacientes con cáncer avanzado |
n=360 |
Cuidados paliativos integrados |
Mejora en calidad Muestra de vida y reducción moderada del dolor |
||||||
|
Preti et al., 2024 (22) |
EE.UU. |
Revisión integrativa |
Pacientes con cáncer |
n≈20 estudios |
Enfoque multimodal |
Mejora en manejo Heterogeneidad del dolor |
||||||
|
Ye et al., 2024 (9) |
China |
Protocolo de revisión sistemática descriptivo |
Pacientes con cáncer |
NR |
Intervenciones no farmacológicas |
No reporta resultados (protocolo en curso) |
Ausencia de resultados |
|||||
|
FlorezEscobar et al., 2023 (11) |
n≈40 |
Comunicación terapéutica |
Mejora en relación terapéutica |
Tamaño muestral reducido |
||||||||
|
Lee & Kim, 2023 (18) |
Corea del Sur |
Ensayo clínico Pacientes con aleatorizado cáncer |
n=60 |
Vibración cerebral |
Reducción del dolor, fatiga y alteraciones del sueño |
Estudio unicéntrico |
||||||
|
Liu et al., 2023 (7) |
China |
Revisión Enfermeras cualitativa |
n=17 estudios |
Identificación de barreras en el manejo del dolor |
Barreras estructurales y formativas |
Subjetividad |
||||||
|
Miller et al., 2023 (6) |
EE.UU. |
Scoping review Pacientes con cáncer |
n=95 estudios |
Modelo biopsicosocial |
Importancia del enfoque multidimensional |
Bajo nivel de evidencia |
||||||
|
Olaye et al., 2023 (24) |
Internac. |
Scoping review Pacientes con cáncer |
n≈25 estudios |
Soporte enfermero |
Mejora en Baja evidencia acompañamiento y control del dolor |
|||||||
|
Paice et al., 2023 (4) |
EE.UU. |
Guía clínica Adultos con cáncer |
NR |
Uso de opioides |
Mejora en control Basado en del dolor evidencia secundaria |
|||||||
Raad et Internac. Revisión Pacientes con NR Medicina Enfoque No sistemático al., 2023 narrativa cáncer personalizada individualizado del
(16) en dolor tratamiento
Revisión Pacientes con n=122
Evaluación de Alta prevalencia de Heterogeneidad
et al., sistemática y cáncer estudios prevalencia del dolor oncológico
2023 (1) metaanálisis dolor
Estudio Profesionales n≈40 Identificación
Barreras Subjetividad
al., 2023 Latina cualitativo de salud de barreras en estructurales en
(21) acceso a cuidados paliativos
opioides
Revisión Adultos con n=24
Terapias Reducción del Heterogeneidad
et al., sistemática y cáncer estudios mente-cuerpo dolor y ansiedad
|
2022 (17) |
|
metaanálisis |
|
|
|
|
||
|
Guerdou x et al., 2022 (23) |
Francia |
Estudio observacional |
Pacientes oncológicos |
n≈150 |
Comunicación Reducción del de malas estrés y mejor noticias experiencia del paciente |
Contexto específico |
||
|
Autor Año |
País |
Tipo de estudio |
Población |
Tamaño muestra |
Intervención Resultados Limitaciones de enfermería principales |
|||
|
Kelly et al., 2022 (15) Pastrana & De Lima, 2022 (8) |
Internac. América Latina |
Revisión sistemática y metaanálisis |
Pacientes oncológicos |
n=74 estudios |
Intervenciones enfermeras |
Mejora en control Heterogeneidad de síntomas |
||
|
Estudio observacional |
Sistemas de salud |
NR |
Cuidados paliativos |
Déficit en acceso al Datos macro tratamiento del dolor |
||||
|
Wiffen et al., 2022 (12) |
Internac. |
Revisión Cochrane |
Pacientes con cáncer |
n=9 Uso de revisiones opioides |
Eficacia en control Variabilidad del dolor entre estudios |
|||
Fuente: Elaboración propia
Tipología de intervenciones de enfermería para el manejo del dolor oncológico Las intervenciones identificadas se agruparon en cinco categorías principales:
• Intervenciones educativas y de apoyo al paciente: Las estrategias educativas dirigidas a pacientes oncológicos y sus familias se orientaron a mejorar la comprensión del dolor, el uso adecuado de analgésicos y la adherencia terapéutica (10,15). En esta línea, se demostró que los cambios en la percepción del dolor y del uso de opioides pueden modificarse significativamente mediante intervenciones educativas, mostrando variaciones en actitudes a lo largo del tiempo en pacientes oncológicos (10).
• Intervenciones clínicas y farmacológicas: La terapia farmacológica del dolor, sobre todo por opioides, sigue siendo uno de los principales pilares (4,12). Las revisiones Cochrane mostraron que los opioides han demostrado eficacia en el dolor moderado a severo, aunque su aplicación está condicionada por efectos adversos y condiciones que la dificultan (12). Asimismo, los enfoques personalizados del tratamiento del dolor han sido propuestos como estrategias para optimizar resultados clínicos (16).
• Intervenciones no farmacológicas: Las intervenciones no farmacológicas incluyen la relajación, las terapias mente-cuerpo y las estrategias complementarias (17,18,19). Un metaanálisis demuestra que éstas pueden dar lugar a reducciones clínicamente relevantes de la intensidad dolorosa, aunque con alta heterogeneidad entre estudios (17). Los ensayos clínicos indican mejoría en el control de síntomas mediante intervenciones innovadoras como entrenamiento de ondas cerebrales (18) y uso de realidad virtual, con impacto positivo en la percepción del dolor
(19).
• Intervenciones orientadas a cuidados paliativos: Los modelos de cuidados paliativos integrados han demostrado ser útiles en la atención de la enfermedad avanzada por cáncer. Un ensayo controlado aleatorizado evidenció que la puesta en marcha de cuidados paliativos desde fases iniciales mejora la calidad de vida y el control de síntomas, incluido el dolor (13).
• Intervenciones organizacionales y de calidad asistencial: Las intervenciones basadas en la implementación de guías de buenas prácticas mostraron resultados relevantes en la práctica clínica. En un estudio hospitalario, la aplicación de recomendaciones estructuradas permitió una evaluación del dolor en el 94,6% de los pacientes, un uso adecuado de escalas en el 97,6% y la implementación de planes de cuidados en el 93,7% (20). Esto pone de manifiesto la importancia de la sistematización del cuidado de enfermería.
Impacto de las intervenciones de enfermería en el control del dolor oncológico. Los estudios incluidos en la revisión evidencian cómo las acciones de enfermería generan impacto, con efectos clínicos, funcionales y psicosociales en los pacientes. En relación con la efectividad clínica, en la mayoría de los estudios, las intervenciones estructuradas indican una disminución de la intensidad del dolor (13, 17-20). Los ensayos clínicos aleatorizados incluidos reportaron reducciones significativas en la intensidad del dolor, así como mejoras en la calidad de vida y en síntomas asociados. Este efecto es mayor en los estudios que presentan un enfoque multidimensional y pone de manifiesto que el control del dolor no depende de una única herramienta, sino de la combinación de una serie de estrategias que abordan diversos componentes de este (1,12,18).
Con respecto a la calidad de vida, los estudios demostraron una mejora significativa de la calidad de vida en pacientes que recibieron la intervención integral particularmente en la enfermedad avanzada (13,17,19). Un ensayo clínico aleatorizado evidenció que la atención paliativa temprana se asocia con mejora en el bienestar general, control sintomático y adaptación a la enfermedad, lo que sugiere que el impacto de estas intervenciones va más allá de abordar el dolor físico (13). A su vez, otros estudios reportaron que la terapia integral del dolor ayudaba a reducir la interferencia emocional y beneficiaba las percepciones globales del estado de salud (6,16).
En relación a la adherencia terapéutica, los hallazgos muestran que las intervenciones de enfermería pueden tener un impacto positivo sobre el manejo adecuado de los tratamientos analgésicos. Se documentaron cambios en las actitudes de los pacientes frente al dolor y el uso de opioides, lo que favorece una mayor aceptación del tratamiento y una disminución de las barreras relacionadas con el miedo a la dependencia o a los efectos adversos (10,21).
El impacto descrito sobre la evaluación y seguimiento del dolor también se hizo explícito. La implementación de guías de buenas prácticas en el ámbito de la hospitalización hizo posible alcanzar elevados niveles de evaluación del dolor y elaboración de planes de cuidados de un 93,7% de los pacientes evaluados, indicando de esta manera un impacto directo sobre la estandarización del manejo del dolor (20). De forma similar se observó un impacto significativo en la dimensión psicosocial del dolor, ya que las intervenciones favorecieron la manera de afrontar el dolor, disminuyendo el malestar y mejorando la relación terapéutica entre el paciente y el equipo de enfermería (11, 22).
Se identificaron múltiples barreras que limitan la efectividad del manejo del dolor. Entre las barreras profesionales se menciona insuficiente formación del personal de enfermería en el manejo del dolor (7), así como falta de competencias específicas en enfermería. Las barreras del paciente se enfocaron en creencias erróneas sobre el dolor y los analgésicos (10) y el temor a la adicción a los medicamentos. Por último, se identificaron barreras en el sistema de salud debido al acceso limitado a opioides en contextos latinoamericanos
(21) y deficiencias en la implementación de protocolos.
La evidencia analizada demuestra que el control del dolor oncológico necesita ser abordado desde intervenciones farmacológicas, no farmacológicas, educativas y organizacionales. Las intervenciones más efectivas fueron: cuidados paliativos integrados (13), estrategias educativas (10,15), intervenciones mente-cuerpo (17) e implementación de guías clínicas (20). La Tabla 3 resume las intervenciones de enfermería, el nivel de evidencia e impacto.
Tabla 3.
Intervenciones de enfermería en el control del dolor oncológico: nivel de evidencia e impacto
|
Tipo de intervención |
Estudios que la respaldan |
Nivel de evidencia (JHNEBP) |
Impacto reportado |
|
Intervenciones educativas (educación al paciente y familia, adherencia terapéutica) |
(10,15) |
III |
Mejora en el conocimiento del dolor, cambios en actitudes frente al uso de opioides y aumento de la adherencia al tratamiento analgésico |
|
Manejo farmacológico (uso de opioides y analgesia convencional) |
(4,12) |
I, III |
Reducción significativa del dolor moderado a severo; limitaciones asociadas a efectos adversos y uso inadecuado |
|
Intervenciones no farmacológicas (terapias mente-cuerpo, técnicas de relajación) |
(17,18,19) |
I, III |
Disminución de la intensidad del dolor, mejoría del bienestar emocional y reducción de síntomas asociados; evidencia con heterogeneidad |
|
Cuidados paliativos integrados |
(13,21) |
I |
Mejora en la calidad de vida, control sintomático integral y reducción del sufrimiento en pacientes con cáncer avanzado |
|
Intervenciones organizacionales (implementación de guías y protocolos) |
(20) |
II–III |
Incremento en la evaluación sistemática del dolor (94,6%), uso de escalas (97,6%) y aplicación de planes de cuidados (93,7%) |
|
Intervenciones de apoyo emocional y comunicación terapéutica |
(11,22,23,24 ) |
III |
Mejora en la relación enfermerapaciente, reducción del estrés y fortalecimiento del afrontamiento del dolor |
|
Enfoque multimodal y personalizado del dolor |
(6,16,22) |
III |
Control integral del dolor considerando dimensiones físicas, emocionales y sociales del paciente |
|
Intervenciones en contextos de barreras estructurales (acceso a opioides) |
(7,21) |
III |
Identificación de limitaciones en acceso, formación profesional y disponibilidad de recursos que afectan el manejo del dolor |
Fuente: Elaboración propia
Los resultados obtenidos en esta revisión muestran que las intervenciones de enfermería son fundamentales en el control del dolor oncológico en pacientes con enfermedad avanzada, con impacto positivo en las distintas dimensiones del cuidado. Al respecto, los resultados se asemejan a los presentados por la literatura actual que hace eco del dolor oncológico como un fenómeno complejo que requiere de un abordaje integral, más allá del tratamiento exclusivamente farmacológico (1,2).
Un hallazgo relevante es la efectividad de las intervenciones de enfermería en la reducción de la intensidad del dolor cuando estas son aplicadas desde un enfoque multidimensional. En este sentido, los hallazgos corroboran que el uso combinado de estrategias farmacológicas y no farmacológicas produce mejores resultados clínicos, coincidiendo con estudios anteriores que expresan la necesidad de la combinación de las distintas modalidades de tratamiento en los cuidados del dolor (12,17,18,19). Este hallazgo fortalece a la enfermería como eje coordinador y ejecutor de intervenciones complejas con el objetivo de reducir el sufrimiento en etapas avanzadas de la enfermedad. En lo que se refiere a la adherencia al tratamiento, los estudios analizados indican que los programas de carácter educativo y de acompañamiento pueden propiciar un cambio en los hábitos y las creencias sobre el dolor y sobre el uso de opioides, así como una mejor adherencia a los tratamientos destinados para la analgesia (10). Especialmente, en entornos donde existan todavía barreras culturales y temores al uso de opioides, aspectos a los que se hace referencia en la literatura revisada (7,21). En este sentido, las intervenciones educativas llevadas a cabo por enfermería son fundamentales para lograr un mejor cumplimiento de los tratamientos.
Por otro lado, los resultados resaltan la relevancia de una evaluación sistemática del dolor como uno de los factores que configuran la calidad asistencial (4,12,20). La implementación de guías de buenas prácticas ha facilitado la valoración y el seguimiento del dolor, lo que se traduce en una práctica más estructurada y efectiva (20). Este resultado respalda la necesidad de reforzar los procesos organizacionales y los protocolos de atención en los servicios de salud.
Desde el ámbito psicosocial, los resultados se relacionan con el hecho de que las intervenciones de enfermería favorecen el afrontamiento del dolor y la relación con el paciente. La comunicación efectiva, el acompañamiento afectivo y la comunicación continua reducen la carga emocional, y mejoran la experiencia del paciente oncológico (11,22,23,24). Estas intervenciones son clave especialmente en la enfermedad avanzada, dado que el dolor está vinculado a factores emocionales y existenciales.
Sin embargo, la revisión también detecta que existen barreras a nivel organizacional y estructural, que limitan la efectividad y la eficiencia de dichas intervenciones. La falta de opioides, la inadecuada formación del personal sanitario o las complicaciones a la hora de poner en práctica los protocolos, son aún un problema importante, especialmente en los países de ingresos medios y bajos (7,21). Estas conclusiones evidencian la necesidad de fortalecer las políticas relacionadas con la salud y los programas de formación en la atención del dolor.
En cuanto a las limitaciones de la presente revisión, debemos referirnos a la heterogeneidad metodológica del diseño de los estudios, así como a la heterogeneidad de las intervenciones evaluadas. Además, hubo tamaños muestrales reducidos en algunos estudios y predominio de evidencia secundaria. Esta misma heterogeneidad fue la que impidió presentar un metaanálisis y poder generalizar los resultados.
Las intervenciones de enfermería resultaron eficaces para el control del dolor oncológico en personas con enfermedad avanzada, logrando un impacto positivo en el dolor, la calidad de vida y el bienestar. Dada su perspectiva multidimensional, basada en la combinación de intervenciones farmacológicas, no farmacológicas, educativas y organizativas, permiten tratar el dolor como un fenómeno complejo de atención integral. La evidencia revisada destaca el papel central del personal enfermero en la valoración sistemática del dolor, en la educación del paciente y en fomentar la adherencia al tratamiento para mejorar los resultados clínicos, y reducir las barreras que obstaculizan el manejo del dolor, sobre todo en los contextos con limitaciones estructurales. También la integración temprana de cuidados paliativos y el impulso a la comunicación terapéutica pasan a ser estrategias que pueden ser aplicadas para mejorar la experiencia del paciente para manejar mejor el dolor y la enfermedad.
Estos hallazgos respaldan el rol estratégico de la enfermería en el manejo integral del dolor oncológico en los contextos clínicos complejos. No obstante, la heterogeneidad metodológica de los estudios recogidos y la variabilidad de estas intervenciones hacen necesario proponer estudios más estrictos, sobre todo ensayos clínicos aleatorizados, para reforzar la evidencia y orientar de forma más precisa la práctica clínica basada en la evidencia en la atención del dolor.
Por último, recomendamos la continuidad de la investigación con diseños metodológicos más robustos, principalmente ensayos clínicos aleatorizados que permitan valorar con mayor precisión la eficacia de las intervenciones de enfermería en el control del dolor oncológico. De la misma manera se sugiere una mayor articulación de las estrategias educativas, organizativas y psicosociales en la práctica clínica, que favorezca el control del dolor y por tanto la calidad de vida de los pacientes oncológicos.
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