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Nivel socioeconómico de la familia y competencias parentales protectoras
Socioeconomic level of the family and protective parental competences
https://doi.org/10.47606/ACVEN/PH0160
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María Luisa Merchán-Gavilánez1*
María Emilia Morán-Salcán1. |
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https://orcid.org/0000-0001-7936-3223 |
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Carlos Erick Fuentes-Merchán2 |
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carerickfu1999@gmail.com |
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Recibido:20/02/2022 Aceptado: 12/10/2022 |
El presente artículo nace de la investigación del proyecto, acompañamiento socioeducativo a cuidadores habituales para prevenir la violencia infantil de la primera y segunda infancia. El objetivo es analizar el factor socio económico y las competencias parentales protectoras de 123 cuidadores habituales de niños de la ciudad de Guayaquil-Ecuador. La metodología de investigación es descriptiva y de múltiples análisis de varianza (ANOVA). Se administró el cuestionario de parentalidad positiva V1 (Gómez y Muñoz 2014). que permite identificar las competencias protectoras relacionadas a 4 dimensiones: 1) garantías de seguridad física, emocional y psicosexual; 2) cuidado y satisfacción de necesidades básicas; 3) organización de la vida cotidiana;4) búsqueda de apoyo social; además se aplicó la encuesta estratificada socioeconómico (INEC-Ecuador). Los resultados del análisis de muestras independientes indican que no existe diferencia significativa en el puntaje obtenido en las competencias parentales entre los distintos niveles socioeconómicos (F. (3, 119) =0.484, p=0.694). Lo que se concluye que las prácticas parentales protectoras no dependen del nivel económico que posea la familia, sino de factores culturales y socioeducativos.
Palabras clave: Competencias; Familia; Parentalidad; Protectora; Socioeconómico.
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1. Universidad de Guayaquil (UG)- Ecuador
2. Universidad Politécnica Salesiana-Ecuador
Autor de correspondencia: maria.merchanga@ug.edu.ec
This article is born from the investigation of the project, socio-educational accompaniment to habitual caregivers to prevent child violence in the first and second childhood. The objective is to analyze the socioeconomic factor and the protective parental skills of 123 regular caregivers of children in the city of Guayaquil Ecuador. The research methodology is descriptive and multiple analysis of variance (ANOVA). The positive parenting questionnaire V1 (Gómez and Muñoz 2014) was administered. that allows to identify the protective competences related to 4 dimensions: 1) guarantees of physical, emotional and psychosexual security; 2) care and satisfaction of basic needs; 3) organization of daily life; 4) search for social support; In addition, the stratified socioeconomic survey (INEC-Ecuador) was applied. The results of the analysis of independent samples indicate that there is no significant difference in the score obtained in parental skills between the different socioeconomic levels (F. (3, 119) =0.484, p=0.694). It is concluded that protective parental practices do not depend on the economic level of the family, but on cultural and socio-educational factors.
Keywords: competencies; family; parenthood; protective; socioeconomic.
Para la elaboración del artículo se hizo una búsqueda de recursos bibliográficos en bases de datos como: Proquest, Scielo, Google Scholar ingresando palabras clave como: parentalidad, factores socioeconómicos, estilos de crianza, pobreza, riqueza, familia, en los idiomas español e inglés. Se realizó el análisis de datos obtenidos en la escala de parentalidad positiva y el nivel socioeconómico aplicada a 123 familias. Lo que permitió el estudio de la parentalidad positiva y la situación económica. Desde la perspectiva educativa, la familia es un grupo humano que comparten intereses, necesidades, problemas. Su función es promover un ambiente saludable para el desarrollo integral de sus hijos, lo que implica que los padres o cuidadores contribuyan en su formación; por lo tanto, el apoyo y orientación a la familia en la parentalidad responsable es necesario para promover relaciones positivas entre hijos y padres.
Los padres o los responsables del cuidado del menor necesitan desarrollar estrategias y habilidades, denominadas “Competencias Parentales”, estas pueden ser definidas como el conjunto de capacidades que permiten a los padres afrontar de modo flexible y adaptativo su rol, de acuerdo con las necesidades evolutivas y educativas de sus hijos y bajo los estándares considerados como aceptables por la sociedad, también expresa Barudy y Dantagnan son el resultado de la modulación de experiencias vividas que las determinan los entornos sociales y la cultura donde está inmerso el sujeto.
Se han realizado diversas investigaciones acerca de las competencias parentales, algunas de ellas han centrado su análisis en: las competencias parentales en contextos de desplazamiento forzado, señala que la respuesta de las madres al sufrimiento y al estrés se caracteriza por la búsqueda de ayuda social para enfrentar las carencias de recursos materiales tratando de garantizar la supervivencia de sus hijos (Granda-Echeverri, 2012). Se muestra que los padres o el cuidador en sus prácticas de crianza se debe a causas contextuales, relacionales y de personalidad que influyen en las conductas parentales. En la investigación Responsive parenting: interventions and outcomes, muestra un análisis que en los países desarrollados la capacidad de respuesta materna se asociaba con mayor frecuencia con el lenguaje, desarrollo cognitivo y psicosocial, es decir cuando existe un apego seguro hay mayor desarrollo de la competencia social en sus hijos. (Neir Eshe, 2006). Entre otras investigaciones se encuentra: la evaluación de un programa dirigido a fortalecer una parentalidad positiva y bien tratante, que aborda situaciones de maltrato infantil, negligencia y violencia intrafamiliar desde el enfoque Ecosistémico de la Resiliencia Familiar (Gómez, Cifuentes & Ortún, 2012).
El estudio realizado acerca de la Parentalidad y su efecto en la autodeterminación y el bienestar del adolescente con el propósito de valorar el efecto directo o indirecto de la parentalidad en la calidad de vida de los adolescentes se llegaron a la conclusión que hay un efecto de la parentalidad en las necesidades psicológicas básicas como la autonomía y la relación (Cordero L. C., 2022)
Las investigaciones que anteceden demuestran que las prácticas de parentalidad están condicionadas por factores internos y externos. De ahí el interés por estudiar si la situación económica de las familias constituye un factor que condiciona las prácticas de parentalidad protectora, cabe recalcar que son escasos las investigaciones acerca de las variables en mención.
En la presente investigación se ha pretendido describir, analizar e interpretar, el nivel socioeconómico y las competencias parentales protectoras de 123 cuidadores habituales del Guasmo Sur de la ciudad de Guayaquil, que tienen a su responsabilidad niños de la primera y segunda infancia. Con este estudio descriptivo y análisis de ANOVA se pretende realizar el análisis descriptivo y de varianza de las competencias protectoras y el factor económico de las familias, para esto se plantea las hipótesis alterna y nula.
H1: Existe diferencia significativa entre el nivel socio económico y las competencias protectoras.
H0: No Existe diferencia significativa entre el nivel socio económico y las competencias protectoras.
La familia es la institución histórica y jurídica de más profundo arraigo a lo largo de las distintas etapas de la civilización y su origen se remonta a los albores de la humanidad. Su existencia es natural y sus fines fundamentan la protección a su permanencia. La familia es el núcleo social básico, en el que recae todo tipo de responsabilidades para que una sociedad se defina y desarrolle. De ahí su importancia y la necesidad de que exista un acompañamiento socioeducativo para que la fortalezca y garantice su permanencia e integridad.
La Sociología concibe a la familia como una estructura social por su relación con: la nación, religión, comunidad, etc. La familia no es una agrupación inmutable, sino un conjunto de individuos que se han organizado de diferentes maneras en distintas épocas y lugares. (Gómez, 2015)
Los fundamentos de la libertad, seguridad, fraternidad de una sociedad se fortalece en la estabilidad y relación saludable del contexto familiar. La familia es la comunidad en la que, desde la infancia, se pueden aprender los valores morales, los principios de convivencia sana y a usar bien de la libertad. La vida en sociedad se inicia en la de familia.
El nuevo concepto de familia en la posmodernidad y globalización se adopta un concepto de familia desde sus dinámicas internas y los factores externos que experimentan, así como lo define (Gómez-Educardo-Oliva, 2013).
La Familia es el grupo de dos o más personas que coexisten como unidad espiritual, cultural y socioeconómica, que aún sin convivir físicamente, comparten necesidades psico-emocionales y materiales, objetivos e intereses comunes de desarrollo, desde distintos aspectos cuya prioridad y dinámica pertenecen a su libre albedrío: psicológico, social, cultural, biológico, económico y legal (p.12).
La familia sufre cambios importantes en su estructura y al ser el lugar donde se forma los ciudadanos esto tiene un efecto indudable sobre la sociedad. La raíz de la crisis de la sociedad actual, hay que buscarlas en la familia. La familia antiguamente representaba una base sólida que respaldaba a los individuos, ante los innumerables cambios esta estructura tambalea, con lo cual la sociedad se encuentra inestable. Todos necesitamos una base segura para un desarrollo mental saludable, pero actualmente se vive en una sociedad llena de incertidumbre que influye negativamente en el desarrollo psicoemocional de los individuos. “La familia tiene gran responsabilidad en la estabilidad emocional de sus integrantes, de ahí la importancia de las prácticas educativas para ir moldeando las conductas adecuadas en sus hijos” (Capano & Ubach, 2013, p.85).
El término parentalidad que se refiere al involucramiento de la madre, el padre o cuidador con los hijos, lo que implica asumir compromisos y responsabilidades. La parentalidad positiva se refiere al comportamiento de los padres sustentado en el interés superior del niño que cuida, desarrolla sus capacidades, no es violento y ofrece reconocimiento, guía y estableciendo límites. Según Rodrigo, Maiquez, & Martin (2010), algunos principios que sirven de guía para que ayuden a sus hijos a un mejor desarrollo son: vínculos afectivos cálidos, entorno estructurado, estimulación y apoyo, reconocimiento, capacitación, educación sin violencia. Los padres necesitan de apoyo para promover prácticas educativas adecuadas en el contexto familiar, una relación afectiva entre padres e hijos con la finalidad de formar niños y adolescentes que alcancen su desarrollo y bienestar; sin embargo, es necesario aclarar las interpretaciones equivocadas del enfoque de parentalidad positiva. El primero equívoco es pensar que a los hijos hay que premiarlos continuamente por lo que hacen, por el contrario, hay que reforzar positivamente para que esfuercen sin esperar nada a cambio. El segundo equívoco es pensar que no hay cabida a la corrección por comportamientos inadecuados ya que se elimina el castigo corporal, los insultos, gritos entre otros, por el contrario, se plantean estrategias válidas como: la negociación, dar explicaciones, retirar privilegios, reforzar comportamientos positivos, comunicación asertiva y propositiva. El tercer equívoco es suponer que la parentalidad positiva es una tarea difícil y que necesitan de expertos para que los orienten, por el contrario, se necesita que los padres reflexionen profundamente del rol que desempeñan en la crianza y un ejercicio activo y autorreflexivo en el desarrollo de competencias de parentalidad positiva. (Rodrígo et al., 2015).
Debe considerarse un cuarto equívoco, es creer que la parentalidad positiva se practica en familias que tienen posibilidades económicas, puesto que se piensa que la convivencia familiar, la armonía y la crianza de los hijos será óptima si hay mayor ingreso económico, por el contrario, la riqueza o pobreza no garantiza se mejor padre o madre; la parentalidad positiva es la capacidad de desempeñarse para educar, apoyar, y asegurar un desarrollo psicoemocional saludable.
El estudio titulado Familias uruguayas con maltrato infantil: estresores y apoyo social en contexto de pobreza” de los autores Fernandez & Cracco-Cattani, (2022), con una muestra de 40 adultos a cargo de niños, niñas y adolescentes, víctimas de maltrato infantil, de nivel económico bajo y muy bajo identificaron que los estresores con mayor presencia corresponden a tensiones intrafamiliar, económicas y laborales. Por otra parte, según Lazarus y Filkman (1986) afirman que los individuos que tienen un alto apoyo social evalúan su entorno como menos amenazador propiciando acciones de afrontamiento activa y efectiva, por lo que se corrobora que el factor económico no condiciona el desempeño parental positivo, sino el apoyo social, la orientación, guía y la intervención educativa en la familia para mejorar sus vínculos parentales.
Hay que considerar que no solo intervienen las características y acciones educativas de los padres o cuidadores para cuidar y educar a sus hijos o protegidos, puesto que la ecología parental depende de diferentes contextos psicosociales que rodean a la familia que va a influir positiva o negativamente. Hay que tomar en cuenta los factores de riesgo que complican la tarea de ser padre (el desempleo, la migración, extrema pobreza, desorganización doméstica, violencia intrafamiliar, conductas antisociales de los padres, enfermedades mentales, estrés laboral, riqueza, delincuencia entre otros); no obstante, los factores de protección (el apego emocional, estabilidad, relaciones positivas, comunicación asertiva, normas claras…) permite a la familia hacer frente a los estresores psicosociales (Rodrígo et al., ob cit). Por lo tanto, es importante fortalecer a las familias en el desarrollo de las competencias parentales (Urzúa, 2011).
Existen varias investigaciones acerca de programas de intervención familiar. En el artículo publicado experiencia de mejora de las habilidades para la parentalidad y el desarrollo socio personal de los menores en contextos de desprotección social, “se concluye que la intervención educativa ayudó a las familias a mejoran sus habilidades de cuidar, comprender y atender las necesidades básicas de sus hijos, a conocer el rol educativo parental democrático en contextos de vulnerabilidad social” (Rojas & Caba, 2009, p.136). Otro estudio realizado por Martínez & Becedóniz (2009) acerca de la necesidad de la Orientación Educativa para la vida Familiar en la cual se enfatiza los servicios y apoyos que se ofrecen a las familias de fundamente en dos principios: 1) Reducir el impacto de los factores de riesgo e incrementar factores de protección efectiva y 2) asegurar que los padres, madres e hijos sean tratados como agentes activos capaces de organizar sus propias vidas. La finalidad del programa educativo es asesorar a las familias en el desarrollo de competencias personales y parentales para afrontar los retos cotidianos de la vida familiar.
Se define a la competencia parental como el saber-hacer abordando a Sahuquillo-Mateo, Ramos-Santana, & Pérez-Carbonell (2016)
las capacidades prácticas que tienen las madres y los padres para cuidar, proteger y educar a sus hijos, y asegurarles un desarrollo suficientemente sano. Las competencias parentales forman parte de lo que hemos llamado la parentalidad social, para diferenciarla de la parentalidad biológica, es decir, de la capacidad de procrear o dar la vida a una cría (p.12).
Las competencias parentales se clasifican en vincular, formativa, protectora y reflexiva.
La competencia vincular es el cómo el conjunto de conocimientos, habilidades y prácticas dirigidas a promover un estilo de apego seguro y adecuado desarrollo socioemocional en los niños (as). Se destaca la importancia de la sensibilidad parental, la empatía, la calidez emocional, las conductas verbales, físicas afectivas, la escucha activa y la cercanía emocional. Considerando relevante establecer vínculos de apego emocional en la interacción entre los padres o cuidadores hacia los hijos o protegidos estableciendo conductas interpersonales afectivas que generen un ambiente de cercanía, seguridad, empatía que involucren a todos los individuos quienes conforman la familia. Los componentes de la competencia parental vincular son cuatro: mentalización sensibilidad parental, calidez emocional e involucramiento parental (Cara, 2017).
La competencia formativa está orientadas a dirigir y controlar el aprendizaje de sus hijos, establecer pautas de disciplina, así como fijar normas y hábitos para prepararse a vivir en sociedad. Los componentes son: estimulación del aprendizaje, guía, orientación y consejo, disciplina positiva y socialización.
La competencia reflexiva es aquella que trata de saber anticiparse y conocer los hitos propios del desarrollo del niño y niña, saber reflexionar sobre las propias habilidades como padres, así como sobre el propio autocuidado, esto es, cuidar la propia salud física y mental de los padres. Esto les permitirá disponer de las energías y recursos necesarios para poder criar a sus hijos. Los componentes son: anticipar escenarios vitales relevantes, monitorear influencias en el desarrollo del niño, parentalidad o automonitoreo y autocuidado parentales.
Se define como competencia protectora al conjunto de conocimientos, habilidades y prácticas cotidianas dirigidas a garantizar los cuidados básicos (alimentación, higiene y seguridad), la organización de la vida cotidiana de los hijos y la protección frente a los riesgos del entorno. Los competentes son: Garantías de seguridad física, emocional, psicosexual, autonomía cuidado y satisfacción de necesidades básicas, capacidad para organizar la rutina en la vida del niño evitar el estrés Organización de la vida cotidiana, Búsqueda de apoyo social (Cara ob cit.).
Una de las variables de estudio corresponde a la competencia protectora que implica asumir medidas o estrategias con el fin de evitar factores negativos intervengan en la formación adecuada precautelando la integridad del normal desarrollo de los/as niños/as en la inclusión en el medio educativo.
El estudio pretende analizar las competencias protectoras con el factor socioeconómico de la familia. El nivel o posición socioeconómica es una
“combinación de factores económicos y sociales que describen a un individuo o familia” (Papalia & Feldman & Martorell, 2012, pág. 11), también así lo refiere Cadenas (2015). Las variables que determinan un determinado nivel socioeconómico son el tipo de vivienda, los bienes que posee, los ingresos y nivel de educación de una persona.
Estudiar las competencias parentales protectoras con el nivel socioeconómica de la familia es importante porque esta última se relacionan tanto con procesos del desarrollo como con sus resultados. Además, de esta relación se desprender políticas de apoyo social en los aspectos que las familias lo requieran (Gómez, 2019; Waechter 2022).
El nivel socioeconómico de una familia puede determinar los recursos disponibles para acceder a servicios de salud y medicinas, influenciar en los hábitos individuales y afectar en la salud mental. Así, la salud de un niño depende en gran medida del nivel de ingresos de los padres, mientras que la salud de las personas adultas y ancianos depende en mayor medida de la hábitos, ocupación y nivel social de cada familia.
En un ambiente socioeconómico desfavorecido, las competencias parentales protectores cobran una importancia mayor, pero a la vez se pueden ver afectada por esta situación. Cuando los padres perciben que la integridad física, emocional o sexual de sus hijos se encuentran en peligro, se activa sus alertas y están más atentos en su cuidado. Pero también la falta de recursos económicos puede afectar la provisión de cuidados necesarios para su desarrollo, el estado emocional de los padres y sus estilos de crianza. Por lo cual no es sencillo predecir una relación inequívoca entre posición socioeconómica y competencias parentales protectoras. De acuerdo a los resultados obtenidos
La investigación se realizó en tres fases: 1) Aproximación al marco teórico de las variables en estudio, selección de los instrumentos y estrategias de aplicación; 2) realización del trabajo de campo; 3) procesamiento de la información utilizando el programa estadístico JASP. Teniendo en cuenta la finalidad de la investigación:
“Analizar las competencias parentales protectoras y el nivel socioeconómico de las familias mediante un análisis estadístico descriptivo y de varianza”. Se realizó una investigación bibliográfica, de campo, descriptiva y análisis de ANOVA. Como técnicas de investigación se utilizó la encuesta de estratificación del nivel socioeconómico del INEC-Ecuador y la escala de parentalidad positiva versión 1 de Gómez-Muzzio (2014). El muestreo fue decisional y estratificado, puesto que los investigadores seleccionaron directamente a 123 cuidadores de niños y niñas de las edades comprendidas entre 1 a 12 años del sector urbano marginal de la ciudad de Guayaquil – Ecuador.
El nivel socioeconómico de la muestra seleccionada se identificó mediante la aplicación de la encuesta de estratificación del del INEC-Ecuador con un total de 18 ítems. Las dimensiones para considerar son: características de la vivienda (5 ítems); acceso a la tecnología (4 ítems); posesión de bienes (7 ítems); hábitos de consumo (5 ítems); nivel de educación (1 ítem) y actividad económica (3 ítems), se consideran los grupos socioeconómicos alto (845 a 1000 puntos), medio alto (696 a 845 puntos), medio típico (535 a 696 puntos), medio bajo (316. a 535 puntos) y bajo (0 a 316 puntos). Cada pregunta contiene varias opciones y cada opción un valor numérico asignado, según la suma del puntaje final de la encuesta se determina el nivel socioeconómico.
La aplicación de la encuesta socioeconómica se realizó en tres sesiones, participaron cuatro aplicadores, quienes se reunía con el grupo de cuidadores en un establecimiento educativo, la aplicación fue personalizada con la duración de 15 a 20 minutos por persona.
El instrumento que permitió determinar las competencias parentales que los cuidadores habituales utilizan al relacionarse con hijo o protegido, fue la escala de parentalidad positiva e2P de EG Muzzio, explora cuatro áreas: vínculo, formación, protección y reflexión. El cuestionario se compone de 54 reactivos que dan cuenta de comportamientos cotidianos de crianza que estarían reflejando el despliegue de la competencia parental en estas cuatro áreas. La administración de la escala lo realizaron psicólogas.
Para la corrección de la escala E2P se suma los puntajes de las 4 sub escalas y se obtiene el puntaje total de la escala de competencia parental. Cada ítem tiene 4 opciones de respuesta. A cada respuesta corresponde un puntaje: - 1 punto para C/N (casi nunca) - 2 puntos para A/V (a veces) - 3 puntos para C/S (casi siempre) - 4 puntos para S.(siempre).
Con fines del análisis estadístico se ha considerado las competencias protectoras que considera los competentes de: Garantías de seguridad física, emocional y psicosexual; Cuidado y satisfacción de necesidades básicas; Organización de la vida cotidiana; Búsqueda de apoyo social. Comprende 17 ítems, para su interpretación, se propone diferenciar 3 rangos: una "Zona de Riesgo “para los percentiles 10 y 20; una “Zona de Monitoreo” para los percentiles 30 y 40; y una “Zona Óptima” para los percentiles 50 o más (Gómez-Muzzio ob cit.).
La escala de parentalidad positiva se realizó en seis sesiones, participaron cinco aplicadores (psicólogos educativos y clínicos), quienes se reunía con el grupo de cuidadores en un establecimiento educativo, la aplicación fue personalizada con la duración de 40 a 50 minutos por persona.
Tabla 1
Varianza de Competencias protectoras -ANOVA
|
Cases |
Suma de cuadrados |
df |
Cuadrado medio |
F |
P |
|
V3 |
73.017 |
3 |
24.339 |
0.484
|
0.694 |
|
Residuales |
5980.463 |
119 |
50.256 |
|
|
Fuente: Datos obtenidos de la escala de parentalidad positiva versión 1 y Encuesta de Estratificación del nivel socioeconómico del INEC-Ecuador
Nota: Los resultados de la prueba de anova indica que no existe diferencia significativa en el puntaje obtenido en las competencias parentales entre los distintos niveles socioeconómicos.
Tabla 2
Nivel socioeconómico y competencias protectoras
|
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Media |
SD |
N |
|
V3 A (Alto) |
56.500 |
5.802 |
4 |
|
B medio alto |
54.500 |
7.089 |
26 |
|
Medio bajo |
56.370 |
6.564 |
27 |
|
Medio tipico |
54.667 |
7.341 |
66 |
Fuente: Datos obtenidos de la escala de parentalidad positiva versión 1 y Encuesta de Estratificación del nivel socioeconómico del INEC-Ecuador
Nota: Se presenta la media de cada nivel socioeconómico y la desviación estándar
Gráfico 1
Descriptives plots
Fuente: Datos obtenidos de la escala de parentalidad positiva versión 1 y Encuesta de Estratificación del nivel socioeconómico del INEC-Ecuador
Nota: El gráfico muestra que los promedios de las competencias protectoras por cada nivel socioeconómico son muy similares, no observándose grandes variaciones.
Tabla 3
Análisis descriptivo de las competencias protectoras.
Nivel Socioeconómico
Fuente: Datos obtenidos de la escala de parentalidad positiva versión 1 y Encuesta de Estratificación del nivel socioeconómico del INEC-Ecuador
Nota: Se presentan los valores más grandes y pequeños de acuerdo con cada nivel socioeconómico.
Tabla 4
Análisis estadístico del nivel socioeconómico.
Análisis descriptivo Nivel socioeconómico
Válido 123
Perdido 0
Significar 622.813
Desviación Estándar 121.536
Mínimo 318.000
Máximo 946.000
Fuente: Datos obtenidos de la escala de parentalidad positiva versión 1 y Encuesta de Estratificación del nivel socioeconómico del INEC-Ecuador
Nota: Se presentan los valores del nivel socioeconómico de la muestra de 123 cuidadores habituales.
Tabla 5
Análisis descriptivo de las competencias protectoras
Análisis descriptivo Competencias protectoras
Válido 123
Perdido 0
Significar 55.065
Desviación Estándar 7.044
Mínimo 33.000
Máximo 68.000
Fuente: Datos obtenidos de la escala de parentalidad positiva versión 1 y Encuesta de Estratificación del nivel socioeconómico del INEC-Ecuador
Nota: La tabla presenta el análisis descriptivo de las competencia parentales protectoras.
Gráfico 2
Distribución Plots de las competencias protectoras
Fuente: Datos obtenidos de la escala de parentalidad positiva versión 1 y Encuesta de Estratificación del nivel socioeconómico del INEC-Ecuador
Gráfico 3
Dispersión del nivel socioeconómico y competencias parentales protectoras
Fuente: Datos obtenidos de la escala de parentalidad positiva versión 1 y Encuesta de Estratificación del nivel socioeconómico del INEC-Ecuador
Nota: Los gráficos 2 y 3 muestra que la variable nivel socioeconómico sigue una distribución normal, mientras que las puntuaciones de la competencia protectora tienen una distribución asimétrica negativa.
Se ha realizado una comparación de medias del puntaje obtenido en las competencias protectoras en distintos niveles socioeconómicos (alto, medio alto, medio típico y medio bajo). Para el análisis, se realizó una ANOVA de muestras independientes, utilizando como variable independiente el nivel socioeconómico. Los resultados de la prueba indican que no existe diferencia significativa en el puntaje obtenido en las competencias parentales entre los distintos niveles socioeconómicos (F. (3, 119) =0.484, p=0.694) (ver Tabla 1).
Además, de las estadísticas antes citadas se puede indicar que los promedios de las competencias protectoras por cada nivel socioeconómico son muy similares (alto=56.5, medio alto=54,5, medio típico=54.67 y medio bajo= 56.37) (ver Tabla 2). De acuerdo con la interpretación de la Escala de Parentalidad, en las competencias protectoras, 54 corresponde al decil 40 y 56 al decil 50, considerándose el primer valor dentro de la zona de monitoreo y el segundo valor en el rango inferior de zona óptima. Adicionalmente, al observar las distribuciones de ambas variables, se puede indicar que la variable nivel socioeconómico sigue una distribución normal, mientras que las puntuaciones de la competencia protectora tienen una distribución asimétrica negativa (ver Gráfico 2 y 3). Además, se realizó un gráfico de dispersión entre el nivel socioeconómico y el puntaje de competencias parentales, observándose que no hay relación entre las variables, al estar dispersas las observaciones en todos los cuadrantes (ver Gráfico 4).
El presente estudio es un primer acercamiento a la relación de las variables nivel socioeconómico y competencias parentales protectoras en la población de referencia. Y sus resultados, invitan a una mayor profundización sobre esta relación, al generar interrogantes que se podrán analizar en estudios posteriores. Uno de ellos relacionado con la descomposición de la variable nivel socioeconómico, al ser relevante estudiar si algún aspecto de ésta, como es el nivel educativo, el hacinamiento u otro, tiene una relación sea positiva o negativa con las competencias parentales protectoras. Además, la realidad es muy compleja por lo que querer relacionar solo dos variables es una limitante, por lo que otro estudio podría adicionar variables culturales, como las creencias que ellos poseen sobre la crianza de los hijos.
Además, es importante reconocer que una de las limitaciones de la presente investigación es la concentración de la muestra en un mismo lugar geográfico. Por lo cual es importante ampliar esta muestra y constatar si la relación entre las variables estudiadas sigue siendo nula.
En la teoría, no se ha evidenciado una relación unívoca entre nivel socioeconómico y competencias parentales protectoras. Un nivel socioeconómico puede proveer de mayores herramientas a los padres para cumplir su misión, pero a la vez puede demandar de ellos un mayor tiempo, con lo que su presencia en la familia puede disminuir. Esto debe llevar a la reflexión, que la variable socioeconómica tiene efectos encontrados, que deben ser medidos en futuras investigaciones.
De acuerdo con los resultados obtenidos se acepta la hipótesis nula: no existe diferencia significativa de las competencias parentales protectoras con el nivel socioeconómico de los cuidadores.
Probablemente la no existencia de una diferenciación de las competencias parentales entre los distintos niveles socioeconómicos se deba a que los padres de familia o cuidadores participantes del estudio viven en un mismo contexto cultural. Por lo que, a pesar de tener diferencias en el nivel socioeconómico, las variables culturales podrían tener un mayor efecto en diferenciación de los estilos de crianza. Adicionalmente, es importante evaluar el impacto de otras variables sobre las habilidades parentales, como personalidad de los padres, nivel educativo, esquemas cognitivos.
En el presente trabajo las competencias protectoras se ubicaron en zona de monitoreo. En este punto es importante señalar que, aunque se tendería a pensar que una posición socioeconómica baja estaría relacionada con una baja competencia protectora no siempre es así. El ser humano es altamente resiliente, y en las situaciones especialmente difíciles sale a relucir esta característica. Además, una posición socioeconómica alta podría estar relacionada con un menor tiempo de los padres para el cuidado de sus hijos, por lo que se verían afectadas estas competencias.
Por lo antes mencionado, se sugiere para próximos estudios, ampliar la muestra y recabar variables culturales que podrían tener un efecto diferenciador en las prácticas educativas, específicamente en las competencias protectoras. Así lo expresan las conclusiones del estudio de Oliva-Gómez y Villa-Guardiola (2014) al resaltar que cada familia tiene su composición, dinámica y reglas, aunadas a elementos culturales y aspectos económicos.
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