|
Convergencias entre Dewey y Hernández - Un análisis de los enfoques pedagógicos
Convergences between Dewey and Hernández - An analysis of pedagogical approaches
https://doi.org/10.47606/ACVEN/PH0226
|
|
Marcio Buzato1* https://orcid.org/0000-0002-2635-382X buzatomarcio68@gmail.com
Recibido: 28/08/2023 Aceptado: 11/11/2023
|
La teoría educativa de John Dewey revolucionó el enfoque del aprendizaje al abogar por una educación activa y significativa basada en la experiencia. Dewey defendía el aprendizaje basado en problemas, en el que los alumnos se implican en situaciones del mundo real para explorar, experimentar y resolver problemas prácticos. Fernando Hernández, por su parte, propone un enfoque pedagógico con proyectos interdisciplinares que fomenta la creación de experiencias de aprendizaje profundas y contextualizadas. Su metodología enfatiza la interdisciplinariedad como herramienta para crear conocimiento a partir de la interacción entre diferentes disciplinas. La convergencia entre las teorías de Dewey y Hernández se centra en la importancia del aprendizaje activo, la vinculación con la vida real y la formación de ciudadanos comprometidos. Ambos teóricos buscan superar las barreras disciplinares y subrayan la necesidad de adaptar la educación a los cambios sociales y culturales, ofreciendo así una rica perspectiva para un entorno educativo dinámico, situando al alumno en el centro del proceso de aprendizaje y promoviendo una educación significativa y contextualizada.
Palabras clave: Interdisciplinaridad, proyectos; Enfoques pedagógicos
___________
1. Universidad de São Francisco – Brasil / UCES – Argentina
• Autor de correspondencia: buzatomarcio68@gmail.com
John Dewey's educational theory revolutionized the approach to learning by advocating active and meaningful education based on experience. Dewey advocated problem-based learning, in which students engage in real-world situations to explore, experiment, and solve practical problems. Fernando Hernández, for his part, proposes a pedagogical approach with interdisciplinary projects that encourages the creation of deep and contextualized learning experiences. Its methodology emphasizes interdisciplinarity as a tool to create knowledge from the interaction between different disciplines. The convergence between the theories of Dewey and Hernández focuses on the importance of active learning, the connection with real life and the formation of committed citizens. Both theorists seek to overcome disciplinary barriers and emphasize the need to adapt education to social and cultural changes, thus offering a rich perspective for a dynamic educational environment, placing the student at the center of the learning process and promoting a meaningful and contextualized education.
Keywords: Interdisciplinarity, projects; Pedagogical approaches
Aprendizaje activo y significativo en la teoría de John Dewey.
La teoría educativa de John Dewey (1859-1952) cambió nuestra forma de ver el proceso de aprendizaje. En el centro de su filosofía estaba la creencia de que la educación debía ser un proceso activo y significativo basado en la experiencia. Dewey sostenía que los alumnos aprenden mejor cuando participan en situaciones del mundo real en las que pueden explorar, experimentar y resolver problemas prácticos. Este enfoque, conocido como aprendizaje basado en problemas, hace hincapié en la aplicación de los conocimientos a contextos cotidianos y prepara a los alumnos para los retos de la vida. (Dewey, 1998)
Dewey creía que la educación no debía ser una simple recopilación de información, sino un medio de preparar a los alumnos para la vida real, haciendo hincapié en la importancia de la experiencia. En su obra de referencia Democracia y educación, sostenía que la educación debía integrarse en experiencias cotidianas relacionadas con los intereses y necesidades del alumno. Describió un enfoque más práctico, en el que los alumnos aprenden activamente a través de experiencias prácticas y colaborativas.
Una de las aportaciones importantes de Dewey fue su énfasis en la enseñanza a través del método científico. Destacó la importancia de la resolución de problemas y el cuestionamiento. Creía que las escuelas debían reflejar la sociedad y formar a los alumnos para que participaran activamente en ella. Dewey también abordó la importancia de la comunidad en la educación y promovió la idea de que el aprendizaje debe ser social y colaborativo. (Dewey, 1998).
Dewey también hizo hincapié en la importancia de combinar el currículo con los intereses y experiencias de los alumnos. Otra obra importante de Dewey es Experiencia y educación (1938). En esta obra, habla de la necesidad de una educación enraizada en la experiencia vivida y que prepare a los estudiantes para una vida de aprendizaje continuo, de que la educación debe ser relevante para sus vidas y de que los estudiantes están más comprometidos cuando pueden conectar lo que están aprendiendo con sus experiencias personales. (Dewey, 1998)
Este enfoque contextual no sólo hace que el aprendizaje sea más significativo, sino que también cultiva la curiosidad natural de los alumnos y fomenta su independencia intelectual. Dewey veía el aula como un entorno democrático en el que se anima a los alumnos a expresar sus opiniones, colaborar y tomar decisiones, preparándolos para convertirse en ciudadanos activos en una sociedad democrática. (Dewey, 1998)
Por tanto, puede inferirse que la teoría de John Dewey redefinió la educación como una experiencia interactiva y participativa en la que se anima a los alumnos a explorar, cuestionar y aplicar los conocimientos en situaciones cotidianas.
El innovador enfoque educativo de Fernando Hernández
Un enfoque pedagógico con proyectos interdisciplinares, basado en las perspectivas de Fernando Hernández (1947), aporta nuevas perspectivas al contexto educativo. Según las aportaciones de Hernández, los proyectos interdisciplinares son "herramientas de creación de realidad" diseñadas para crear experiencias de aprendizaje profundas y contextualizadas (Hernández, 2010). Esta metodología implica diseñar proyectos que abarquen múltiples disciplinas y desafíen la tradicional fragmentación del conocimiento.
A lo largo de su carrera, Hernández ha publicado varias obras, entre las que destaca "Hacia una didáctica general dinámica: experiencias y proyectos de trabajo" (1997). En este libro explora un enfoque dinámico de la didáctica, haciendo hincapié en la necesidad de adaptar la educación a los cambios sociales, culturales y tecnológicos. Hernández propone prácticas pedagógicas que fomentan la participación activa de los alumnos, promoviendo la construcción del conocimiento a través de experiencias y proyectos. (Hernández, 2010). Hernández subraya que la interdisciplinariedad no es sólo una conexión entre diferentes áreas de conocimiento, sino también la creación de conocimiento resultante de la interacción entre ellas.
En sus palabras, "la disciplinariedad crea zonas de indeterminación donde diferentes disciplinas se cruzan y crean nuevas perspectivas" (Hernández, 2000). Esto significa que los proyectos interdisciplinares amplían la exploración de conceptos y estimulan el pensamiento crítico e innovador. (Buzato, 1994). Otra obra relevante es -Educación y cultura visual- (Hernández, 2000), en la que se aborda la importancia de la cultura visual en la formación educativa.
Destaca cómo las imágenes, los medios de comunicación y las representaciones visuales desempeñan un papel fundamental en la sociedad contemporánea, y cómo la educación debe capacitar a los alumnos para comprender e interpretar críticamente este aspecto visual del mundo. La teoría de Hernández también está asociada al concepto de: proyectos de trabajo, en los que los estudiantes participan en actividades prácticas y creativas que conectan el aprendizaje con sus experiencias vitales. Hace hincapié en la necesidad de un enfoque más holístico (al igual que Ubiratan D'Ambrosio 1932), en el que el plan de estudios sea flexible y adaptable a las necesidades e intereses de los alumnos. (Hernández, 2010)
Uno de los pilares centrales del enfoque de Hernández es que los proyectos interdisciplinares sirven como medio para desarrollar la autoría de los estudiantes. Enfatiza que los proyectos deben ser herramientas que den voz a los estudiantes. (Hernández, 2010). Esto significa que los estudiantes no son meros receptores de información, sino coautores activos en el proceso de construcción del conocimiento. Tienen la oportunidad de moldear los proyectos de acuerdo con sus intereses, problemas y perspectivas individuales.
La colaboración interpersonal desempeña un papel central en los proyectos interdisciplinares, como enfatiza Hernández. Se destaca que la colaboración no se limita a los estudiantes, sino que se extiende a la colaboración entre estudiantes y profesores e incluye a toda la comunidad (Hernández, 2010). El resultado es un aprendizaje más rico que prepara a los estudiantes para enfrentarse a situaciones complejas del mundo real, al tiempo que refuerza sus habilidades sociales y de trabajo en equipo.
El enfoque de proyectos interdisciplinares propuesto por Fernando Hernández supera las barreras disciplinarias e implica a los estudiantes en un proceso de aprendizaje activo, creativo y colaborativo. A través de este enfoque, los estudiantes no solo adquieren conocimientos, sino que también se les anima a explorar, cuestionar y crear y a prepararse para los retos de la sociedad contemporánea (Hernández, 2010).
Explorando la convergencia entre las teorías educativas de John Dewey y Fernando Hernández.
A lo largo de los años, la educación se ha enriquecido con diversas teorías que buscan transformar el proceso de aprendizaje en una experiencia más autónoma y significativa. Dos figuras notables en este escenario son John Dewey y Fernando Hernández, cuyas teorías dialogan de forma atractiva. Dewey, pionero de la educación progresista, y Hernández, defensor de la pedagogía visual, presentan conceptos que configuran una educación centrada en el alumno y en sus aplicaciones prácticas. Ambos son teóricos que valoran el aprendizaje experimental como vía hacia una comprensión profunda. Los pedagogos también apoyan la visión de una educación que va más allá de la mera transmisión de información, buscando desarrollar habilidades cognitivas, sociales y emocionales en los estudiantes.
Dewey destaca la importancia de la educación para la democracia y la formación de ciudadanos críticos y comprometidos. Hernández, al promover la cultura visual y los proyectos de trabajo, busca un enfoque holístico que integre diferentes dimensiones del desarrollo humano.
Mientras que Dewey hace hincapié en el aprendizaje basado en problemas, Hernández promueve la idea de que la visualización y la creación artística permiten a los estudiantes explorar conceptos de forma tangible. Además, tanto Dewey como Hernández cuestionan los enfoques tradicionales de la educación, proponiendo modelos más flexibles y adaptables a las necesidades de los alumnos. Ambos reconocen la importancia de ajustar la educación a los cambios sociales y culturales, destacando la naturaleza dinámica del proceso educativo. La convergencia se produce en la creencia de que las conexiones con la vida real y el compromiso activo son esenciales para un aprendizaje significativo.
Otro punto de encuentro radica en la visión que ambos teóricos tienen de la educación como medio para formar ciudadanos críticos y participativos. Dewey cree que la educación debe preparar a los alumnos para la ciudadanía democrática, mientras que Hernández señala que la expresión creativa y el pensamiento reflexivo se enseñan para formar individuos capaces de interpretar e interactuar conscientemente con el mundo. Ambos ven el aula como un espacio donde los alumnos desarrollan no sólo habilidades académicas, sino también sociales y éticas.
También podemos destacar algunos puntos importantes relacionados con los proyectos interdisciplinares.
1. Interdisciplinariedad: La teoría de los proyectos interdisciplinares de Fernando Hernández subraya la importancia de trabajar con varias disciplinas de forma integrada para resolver problemas complejos. Al incorporar este enfoque en el currículo escolar, los alumnos tienen la oportunidad de adquirir una perspectiva amplia e integrada del conocimiento que mejorará su comprensión y su capacidad para resolver problemas de la vida real.
2. Aprendizaje significativo: a través de proyectos interdisciplinares, los alumnos se enfrentan al reto de aplicar los conocimientos teóricos para resolver problemas concretos. Este enfoque puede hacer que el aprendizaje sea más significativo y aumentar la motivación y el compromiso de los estudiantes.
3. Preparación para la vida real: la integración de proyectos interdisciplinares en el currículo escolar puede preparar mejor a los alumnos para enfrentarse a complejos retos de la vida real. Fomenta el desarrollo de competencias valiosas como el pensamiento crítico, el trabajo en equipo y la resolución de problemas, que son habilidades esenciales para un futuro prometedor.
Se puede inferir que, la teoría de Dewey y el enfoque de Hernández encuentran armonía en la tensión hacia el aprendizaje activo, la conexión con la vida real y la formación de ciudadanos comprometidos. Sus perspectivas complementarias ofrecen información valiosa para los cuidadores que deseen crear un entorno de aprendizaje dinámico e impactante.
Comprendiendo la convergencia entre estas teorías, es posible trazar un panorama educativo más amplio y enriquecedor que sitúe al alumno en el centro del viaje de aprendizaje. Además, complementando las teorías de Hernández y Dewey, según Monteiro (Monteiro & Pompeu Junior, 2001), el currículo debe ser formativo, progresivo y centrado socioculturalmente en los problemas de la sociedad, un currículo más adecuado para enseñar las relaciones esenciales entre el conocimiento científico y las experiencias sociales.
Así, según Deguire Lindquist & Shult (1994) debemos "enseñar a resolver problemas y enseñar a resolver problemas"(p.73). Con estas ideas, podemos entonces partir de un contexto básico que el alumno trae de su experiencia, para luego proponer "un grado más significativo de competencias" (op cit). Y, parafraseando a Monteiro & Pompeu Junior (2001), podemos proponer “un currículo que sea] un instrumento de interpretación y comprensión de una materia (...) y no la materia como instrumento de enseñanza”. (p.15), dejando de lado metodologías que sólo sirven para alienar a los alumnos que dependen de un sistema de evaluación estandarizado que no tiene en cuenta su pensamiento.
El desarrollo de temas de proyectos interdisciplinares dentro del currículo escolar puede, aunque no tiene por qué, partir de la experiencia de los alumnos, averiguar cuáles son sus intereses y estudiarlos, posibilitando así una espiral de aprendizaje en la que los contenidos de las distintas materias se enseñen de forma justificada (Ministerio de Educación BNCC, 2017). Por ello, puede ser útil trabajar desde esta perspectiva, partiendo de problemas de la comunidad o de temas que los alumnos estén acostumbrados a tratar fuera del aula. De este modo, podemos crear en ellos una conciencia, según D´Ambrosio (1996), de “hacer/saber (el alumno) hace porque sabe, y sabe porque hace”. (p.21). Al comienzo del año escolar, es importante discutir con los alumnos, profesores y coordinadores cuáles deben ser los temas y luego elegir un tema central para trabajar con proyectos interdisciplinarios.
La coordinación desempeña un papel crucial a este respecto, ya que debe analizar si los temas cumplen las competencias del P.O. (Plan de Orientación). También es importante comprobar el tiempo necesario para su aplicación, desarrollo y finalización. El equipo de coordinación desempeña un papel clave en la orientación.
En este orden de ideas, uno de los principales objetivos de un proyecto interdisciplinar es ajustar los contenidos a esta metodología de enseñanza, para que el alumno consiga el resultado y no se quede en un sombrío -saber hacer matemáticas-. Al respecto, Hernández (1998) rectifica esta postura:
La mejor manera de enseñar a alguien a pensar (...) es a través de la investigación, observando el contexto social del que proceden los alumnos y las estrategias o caminos que pueden tomar a la hora de buscar versiones de los hechos que les permitan interpretar la realidad. (p. 25).
Desde esta perspectiva, valorando el potencial de los coordinadores y las experiencias acumuladas por los profesores a lo largo de los años, la enseñanza se alejará de un sistema arcaico en el que el profesor posee todo el conocimiento y el alumno es sólo una -pizarra en blanco- que debe rellenarse con los contenidos que los profesores consideren oportunos para, según D´Ambrosio (1986) “…la introducción de una nueva metodología de enseñanza [que] provocará sin duda una revisión tanto de los contenidos como de los objetivos a alcanzar" (p. 45).
En este sentido, el currículo integrará las áreas de conocimiento, valorizando los aspectos socioculturales de los alumnos. Así, la utilización del trabajo interdisciplinar por proyectos vinculado al currículo de la enseñanza media puede ser una propuesta viable de reorganización del tiempo/espacio/currículo escolar, ya que los contenidos se tornan más significativos y no fragmentados, integrando los personajes dentro de la escuela.
Así, según Monteiro & Pompeu (2001) “los contenidos se tornan significativos en este contexto y de forma integrada (...), [dado que] no es posible pensar en contenidos disciplinares fragmentados, sino en contenidos que, integrados al contexto, permiten comprenderlos y avanzar sobre ellos”. (p.60); porque un plan de estudios diseñado de esta manera, haciendo hincapié en las experiencias de coordinadores, profesores y alumnos (los protagonistas de nuestra educación), puede ser más adecuado para evaluar competencias y habilidades y no sólo los resultados de los exámenes.
Buzato, M. (1994). Modelado Matemático en Cerveza. (Trabajo de fin de curso) PUCCAMP.
Dewey, J. (1998). Democracia y Educación. Reimpresión. Morata. https://circulosemiotico.wordpress.com/wp-content/uploads/2012/10/deweyjohn-democracia-y-educacion.pdf
D’Ambrosio, U. (1986). Matematica per paesi ricchi e paesi poveri: anologie e differnze, L’Educazi one Matematica (Cagliari), 1(2), 187-197.
D’Ambrosio, U. (1996). Educação matemática: Da teoria a prática. Campinas, Brazil: Papyrus
Hernández. F. (1998) Transgresión y cambio en la educación: Proyectos de trabajo. Artmed.
Hernández. F. (2000). Cultura visual, cambio educativo y trabajo por proyectos de trabajo. Artmed.
Hernández. F. (2010). Educación y cultura visual. Editorial Octaedro, S.L.
Lindquist, M.M. & Shult, A. P.(1994). Organizadores. Aprendizaje y enseñanza de la geometría.Editor Actual.
Monteiro, A. & Pompeu Jr, G.(2001). Matemáticas y Temas Transversales. Moderna.
Ministerio de Educación BNCC (2017). Base Curricular Nacional Común.